sábado, 30 de abril de 2016

La ultima semana de Abril.

Es la última semana de Abril; un Abril con demasiados acontecimientos. No puedo decidir si los días fueron buenos o malos, eso casi depende de mi estado humor. Pero puedo decir que he experimentado cosas nuevas.

Extraño los días de invierno, la lluvia, una taza de café, el trago, el "pucho". Extraño las noches frías, acurrucado en mi cama o mirando la calle mojada desde mi ventana. 

Creo que escribo mejor en las mañanas de invierno ¿Acaso es una creencia estúpida?. Quizás. No existe evidencia alguna (hasta donde yo sé), que se escribe mejor en invierno. Pero que mas da, al final la mayor parte de lo que escribo son idioteces, sin sentido. Al final solo escribo para conversar conmigo. Eso es algo agradable. Ante la incomprensión del mundo y su indiferencia, no hay nada mejor que conversar con uno mismo. ¿Quién más, ademas de nosotros, esta mas cerca de la compresión de uno mismo? Ni con la empatía se puede llegar a entender al otro. Aunque te pusieras en el "zapato del otro", nunca pensaras o sentirás como ese otro; aunque pasarás por lo mismo, el otro siempre será incomprensible.

Solo escribiendo uno llega entenderse a si mismo, tal vez sea una afirmación sin sustento, quizás haya otros métodos para poder entenderse, pero esta es la que yo conozco.

Todo resultaba absurdo.

Me preguntaba constantemente:
¿Cuál era la esencia de mi existencia?
¿Qué motivos había para seguir existiendo?
Era claro que estaba perdido.
Sin una ruta posible.
El tedio era absoluto,
Todo resultaba absurdo.
Solo había aires de melancolía 
En mis ojos,
Y aburrimiento sobre el cuerpo.

Todo me causaba pereza,
Resignación
Y apatía.
Hasta el amor 
Me era ausente.

Todo era aburrimiento,
Sin sentido.
No existía peso alguno
En mi ser,
Estaba compuesto por nada,
Estaba vacío en absoluto.

Nada erigía de mi cabeza,
No existía voluntad en mi espíritu.
El querer me era esquivo.

Tenía un miedo
Irremediable
De caer en el olvido.

Aquel susurro en el oído.

Ella me susurra al oído,
me dice cosas lindas
y cosas tristes,
a veces mucho más tristes.

Ella me susurra al oído,


es dulce
y a veces amarga,
pero me consuela,
no se aparta de mi lado.

Conoce mis secretos,
se ilusiona;
y sueña conmigo,
sufre conmigo.

Ella me susurra al oído,
me dice cosas lindas
y cosas tristes,
a veces mucho más tristes.

Ella le resulta extraña a otros,
la ignoran;
y yo lloro.

Me habla desde las sombras,
desde el silencio,
desde el abismo.

Ella me susurra al oído,
me dice cosas lindas
y cosas tristes,
a veces mucho más tristes.

Me susurra al oído,
me cuenta cosas,
si, muchas cosas:
A veces me habla de odio.
Y a veces de amor.

Ella me susurra al oído,
me dice cosas lindas
y cosas tristes,
a veces mucho más tristes.